Integración sensorial y trastorno del espectro autista

Imaginemos que son las 7 de la mañana y vamos en transporte público al trabajo en una mañana de invierno. Por el frío que hace, llevamos unas cuantas capas de ropa y unos buenos guantes en las manos. Escuchamos a gente hablar, coches pitando, la radio del autobús y otros cuantos ruidos al mismo tiempo. Debido a los guantes, no podemos agarrarnos bien a la barra del autobús. Todas las capas de ropa que llevamos hacen que prácticamente se nos olvide que debajo está nuestro cuerpo. Tenemos una etiqueta que nos molesta constantemente y el movimiento del bus nos desestabiliza y perdemos el equilibrio.

Esta situación se nos da de manera puntual pero, ¿qué pasaría si la experimentásemos de manera constante?

Así es como pueden sentirse los niños que sufren un Desorden de la Integración Sensorial, ya que toda la información que reciben del ambiente que les rodea y de su propio cuerpo, no está siendo gestionada de manera correcta por su Sistema Nervioso Central y, como consecuencia, aparecen respuestas no adaptativas en él.

Podemos definir la Integración Sensorial como la capacidad de nuestro cerebro para interpretar y organizas los estímulos percibidos de manera correcta. Todos estos estímulos los percibimos a través de los receptores sensoriales de los 7 sentidos, y una vez llegan a nuestro cerebro, este se encarga de procesarlos correctamente y elaborar la respuesta más adecuada. Los 7 sentidos de los que hablamos son los siguientes:

  • Sistema vestibular: sentido del movimiento de nuestro cuerpo con respecto al espacio que nos rodea. Los receptores de este sentido se encuentran en el oído interno.
  • Sistema propioceptivo: sentido de la posición de nuestro cuerpo (nuestros músculos) con respecto al espacio que nos rodea. Aquí los receptores los encontramos en nuestras articulaciones.
  • Tacto
  • Visión
  • Gusto
  • Olfato
  • Oído

Debido al Desorden de la Integración Sensorial, nos encontramos con problemas de modulación en el niño, que conllevan una respuesta exagerada a los estímulos, una respuesta casi nula, o una conducta de búsqueda constante de información sensorial. También podemos encontrarnos con problemas de discriminación, lo que nos dificulta dejar de lado estímulos irrelevantes y centrarnos en los importantes para nuestra actividad, y además, pueden aparecer problemas con base motora, como son los trastornos posturo-oculares y la somatodispraxia (incapacidad para pensar y llevar a cabo acciones motoras nuevas o desconocidas).

Los desórdenes de la Integración Sensorial son muy frecuentes en el Trastorno del Espectro Autista, provocando alteraciones en el desempeño de las Actividades de la Vida Diaria de estos niños. Algunas de las manifestaciones en los niños que nos pueden hacer sospechar de un Desorden de Integración Sensorial son las siguientes:

  • Dificultades para cortarse el pelo, lavarse la cabeza o cortarse las uñas.
  • Dificultades para introducir alimentos nuevos y soportar distintas texturas.
  • Parecen no sentir dolor cuando se caen.
  • Aprietan muy fuerte a otras personas, o por el contrario, muy débil.
  • No les gustan las cosquillas.
  • Caminan con las puntas de los pies.
  • Problemas para centrarse en las tareas.
  • Reacciones adversas a sonidos fuertes como puede ser la aspiradora.
  • Necesidad continua de masticar alimentos u objetos.
  • Preferencia por alimentos duros y crujientes.
  • Dificultades para llevar a cabo actividades manipulativas finas, como escribir o cortar con las tijeras.
  • Evitan andar descalzos o quitarse los calcetines.
  • Respuesta desadaptativa ante las alturas.
  • Búsqueda de actividades que ofrecen una gran cantidad de movimiento a su cuerpo, o por el contrario, rechazo de cualquier actividad que le ofrezca movimiento, como pueden ser los columpios del parque.

Ante la observación de algunas de estas conductas en un niño, podemos sospechar de un Desorden de la Integración Sensorial y debemos contactar con un Terapeuta Ocupacional especializado en el enfoque de la Integración Sensorial. Este profesional debe estar formado en la teoría, evaluación e intervención de este enfoque.

Es importante detectar estos problemas de manera precoz, para poder intervenir sobre ellos lo antes posible y mejorar la autonomía de los niños, potenciando que puedan comer con un correcto desempeño, llevar a cabo sus actividades de aseo personal sin problemas, vestirse sin tener dificultades para soportar ciertos tejidos, abrocharse los botones de la camisa o subir la cremallera, y lo más importante, que sean capaces de llevar a cabo actividades de juego con sus iguales y otros adultos.


Roberto Vargas Pérez

Terapeuta Ocupacional de Autismo Jaén “Juan Martos Pérez”